La fusión entre American Airlines y US Airways va a servir para responder a la pregunta de si una compañía de bajo coste y una compañía de bandera son tan diferentes e irreconciliables o por contra pueden fusionar para crear un híbrido. A diferencia de la fusión de United / Continental, dos grandes compañías aéreas con modelos de negocio muy similares, la de AMR y US airways plantea el reto de conjuntar una compañía de bajo coste con la compañía tradicional más grande de Estados Unidos

Recordemos que Doug Parker, tras dejar America West para convertirse en CEO de una quebrada US Airways en 2005, cambió el acrónimo de la acción a LCC, lo que era una clara declaración de intenciones, que ha cumplido desde entonces. Asi, US Airways ha renunciando a invertir en entretenimiento en vuelo, wifi y a la expansión internacional con el fin de reducir los costes, centrándose en pares de O & D y en conexiones a través de sus ciudades principales (Phoenix, Charlotte, Filadelfia y Washington Reagan). Su pertenencia a Star Alliance le permitió externalizar la conectividad internacional, así como proporcionar las ventajas propias de los viajeros frecuentes a escala mundial. Tampoco ha invertido en TICs, con un website obsoleto y por supuesto, no multiplataforma.

Unicamente ha roto el guión de una pura compañía de bajo coste con su producto de primera clase y sus salas VIP, pero ello ha sido por imposición de Star Alliance, cuya pertenencia es clave para US Airways.

Todo lo anterior contrasta con American Airlines, que ha seguido una estrategia en la que han primado los destinos internacionales, los nuevos pedidos de aviones, las actualizaciones de la cabina, el bundling frente al un-bundling, el negocio corporativo y los viajeros frecuentes. Incluso a pesar de su situación actual de suspensión de pagos «a la americana», está invirtiendo en el rediseño de su buque insignia, JFK-LAX/SFO que mantendrá una configuración de tres clases, cuando un producto doméstico de tres clases es la antítesis del bajo coste y pone de relieve una brecha evidente entre los niveles de servicio de las dos compañías.

También hay una diferencia importante en la relación de ambas compañías con Sabre, puesto que el enfrentamiento de US Airways parece casi irreconciliable.

En conclusión, el tiempo demostrará si Parker es capaz de definir un nuevo modelo de negocio resultante de la superación de los dos anteriores, que sea rentable y sostenible. Desde luego, que lo logre será algo que beneficiará a toda la industria, pero el reto es titánico.