Me he permitido bautizar como la «Generación del Esfuerzo» a aquellos que nacieron en la década de los 30 y 40, decenios marcados por nuestra Guerra Civil y la II Guerra Mundial. Son los que construyeron con su trabajo y su esfuerzo la ESPAÑA que ahora disfrutamos. Su ética de superación y de trabajo, su capacidad para mirar siempre hacia adelante, y de querer darnos todas las oportunidades a sus hijos -los baby boomers y la Generación X- han posibilitado el Estado del Bienestar en el que vivimos.
Tuvieron la altura de miras para lograr hacer posible la Transición y de llevarnos a formar parte de la CEE. De esa generación es Amancio Ortega, y en nuestro sector turístico, es imposible acordarse de todos los nombres. A bote pronto, me vienen a la cabeza figuras como Gabriel Escarrer, Miguel Fluxá, Abel Matutes, Juan José Hidalgo, Wolfang Kiessling, Josep Espelt, Jose Luis Carrillo, Miquel Ramis, Juan Llull o José María Rosell. Pero debemos rendir homenaje absolutamente a todos aquellos que de forma anónima, con su compromiso, han construido nuestro sector turístico y lo han convertido en uno de los más importantes del mundo.
Hace apenas un par de meses celebrábamos los 40 años de FITUR, otro de los logros de esa «Generación del Esfuerzo». Ahora IFEMA es un impresionante hospital gracias la excelente respuesta de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Esto nos recuerda cuan falsa es nuestra sensación de seguridad y qué errónea nuestra soberbia de que nada nos puede afectar. Y precisamente la «Generación del Esfuerzo» se ha convertido ahora en Población de Riesgo ante el coronavirus. Por eso se merecen, más que nunca, nuestro Homenaje.
SE LO DEBEMOS.