Delta Airlines acaba de anunciar que seguirá sin ocupar el asiento de enmedio en la cabina de turista y dejará libre el asiento adyacente en primera clase, para mayor tranquilidad de sus viajeros. Por contra, el resto de compañías aéreas de Estados Unidos -con la excepción de Alaskan Airlines en su cabina premium- han vuelto a tratar de vender la totalidad de los asientos del avión, defendiendo que los aviones tienes filtración HEPA y que siempre que los viajeros lleven siempre puesta la mascarilla, no hay riesgo de contagio de COVID19.  No obstante, algunas no se lo creen tanto, como American Airlines, y ofrecen a sus viajeros la posibilidad de cambiar sin coste a vuelos que vayan más vacíos o incluso volar en standby.

La realidad es que bloquear el asiento central, por sí solo, no resuelve el problema, aunque obviamente ayuda, porque nadie con dos dedos de frente se cree que todos los pasajeros de un vuelo de más de 1 hora van a estar todo el tiempo del vuelo con la mascarilla bien colocada (y más si hay niños). Tampoco nadie se cree que todos los aviones comerciales que está operativos tengo el mismo nivel de eficiencia en sus sistemas de filtración. En definitiva, que sólo en un mundo idílico de laboratorio es creíble que si en un vuelo viajan personas contagiadas de COVID no puedan contagiar a otros pasajeros.

Por lo tanto, la verdadera solución es una vez más la de siempre, poner los medios para garantizar que todas las personas que suban a un vuelo no se encuentren contagiadas de COVID -o tengan síntomas de otra enfermedad que genere fiebre, tos, estornudos, ….- y eso permitirá ocupar la totalidad de los asientos del avión y que la experiencia de vuela sea incluso mejor que aquella a la que estábamos acostumbrados, puesto que se habrán reducido los riesgos.

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