La pasada Conferencia de PhocusWright celebrada en Hollywood del 14 al 17 de noviembre fue un soplo de aire fresco. Fue un paso muy importante para volver a la normalidad que tanto necesitamos, que después volvió a quebrarse por culpa de Omicron y que ahora hemos vuelto a recuperar, convencidos de tener las armas correctas para combatir la pandemia en el mundo occidental. (la aproximación de China con permanentes confinamientos de su población sólo es posible en una dictadura, en la que además han fallado las vacunas y la vacunación).
Normalidad por la excelente organización del evento, normalidad por los excelentes ponentes, normalidad por la calidad de las startups y de los asistentes y, sobre todo, normalidad por podernos centrar en pensar y reflexionar sobre temas imporantes de la industria turística, en lugar de estar todo el tiempo a vueltas con el COVID19 y sus variantes, así como con las erráticas medidas que en cada momento toman los políticos en sus países.
Es cierto que hay todavía incertidumbres, pero las conclusiones de los verdaderos líderes de la industria son claras, hay un evidente optimismo y 2022 va a ser un año mejor que 2019 en casi todos los ámbitos y en muchas geografías. En la conferencia de Phocuswright se habló de tendencias de futuro, diferentes de todo el hype y del buenismo climatico-dogmático que tanto abunda en estos días, que son las que deberiamos tomar en consideración, especialmente en Europa, pero evitar ser cada vez más irrelevantes en el concierto turístico mundial.
La siguiente cita con PhocusWright será a finales de junio en Amsterdam, en su edición para Europa y la de la siguiente conferencia de EEUU, en noviembre del año que viene, en Phoenix. Las tengo apuntadas en mi agenda, porque son citas imprescindibles para quien se interesa por el traveltech.