La celebración de FITUR 2021, precedido por el imprescindible FORO HOTUSA (kudos a Marina López por su impresionante labor), nos da la esperanza de que una cierta normalización en la industria turística esté próxima. Sin embargo, no debieramos ponernos la venda en los ojos y recordar que aún existen mucho “peros” en España para que se haga realidad. Vamos a repasarlos.

a) Deficiente proceso de vacunación

El proceso de vacunación en España sigue cojo. El retraso es manifiesto y con suerte se llegará al 70 de cobertura al final de Agosto, lo que significa que gran parte del verano estará perdido. Tampoco se ha tenido el sentido común de priorizar la vacunación en las islas (como ha hecho Grecia) para crear espacios seguros para el turismo en Canarias y Baleares, que permitieran crear corredores con Reino Unido y Alemania desde Mayo o Junio. Se ha prohibido a las empresas proceder a la vacunación de sus empleados así como se está restringiendo la actuación de la Sanidad Privada, lo que resta recursos y demora innecesariamente el proceso de vacunación. Si a todo esto añadimos el esperpento de la segunda vacunación con AstraZeneca, demorando aún más la vacunación a pesar de las recomendaciones de la EMA, tenemos un “pero” muy grande.

b) Deficiente control de acceso de viajeros

A nadie sensato se le escapa el desastre que ha supuesto el control de viajeros en los aeropuertos españoles desde que comenzó la pandemia, con unas medidas formales que provocaban la reticencia de los viajeros a venir a España y que sin embargo no se implementaron operativamente de forma efectiva, haciendo que muchos de ellos fueran un “coladero”, como es el caso de Madrid-Barajas. Ahora ya ha llegado el momento de implementar medidas operativas que permitan el acceso masivo de turistas, para tratar de recuperar parte de las cifras de 2019, y existe una vez más una exasperante atonía en las Administraciones Públicas, esperando que desde Bruselas se dé una solución completa, que con suerte llegaría en Junio. Como es lógico, Italia y Grecia ya han reaccionado y ya han hecho públicas sus medidas para recibir a los viajeros desde este mismo mes de mayo, combinando vacunación, inmunización y tests.

c) Falta de un pasaporte inmunitario

Existen múltiples iniciativas en curso, como la de IATA, y proyectos genéricos como el de la UE, pero de momento no existe ningún procedimiento formalizado que permite la operativa fluida de pasajeros entre los diferentes países de la UE entre sí y con EEUU. Se afirma que habrá uno operativo el 1 de Julio, que empezará el 7 de junio en pruebas en España, y aún se desconoce toda su operativa (quien y como se emite, qué pautas de vacuna se reconocen, cómo se computa y acredita la inmunidad por haber pasado la enfermedad…). Seguimos escuchando discursos políticos vacíos sobre el tema sin que haya una concreción operativa. Y el reloj hace tic, tac..

d) Obscenidad del negocio de los tests

Se sigue permitiendo el negocio obsceno de los test, que convertidos en obligatorios para que viajen los no vacunados (incluidos los inmunizados que necesitarán un test serológico) suponen un coste desorbitado con respecto al precio total del viaje. Esta falta de criterio se ha puesto de manifiesto en el propio FITUR, en el que sorprendentemente se les ha obligado a los vacunados a pasar un test, cuyos precios multiplicaban por 9 el coste del test. La UE ha dotado 100 millones para abaratar los mismos, pero aún desconocemos cómo se van a aplicar.

e) Patética representación internacional de España

España sigue incluida en la lista de destinos de Reino Unido en color ambar, a pesar de contar con el apoyo de toda la industria turística británica. Eso ha supuesto que, con la excepción de Canarias, se hayan suspendido casi todas las operaciones a España hasta el 28 de junio. Entre el guirigay autonómico y la Administración Central, la casa sin barrer. Ya es cansino recordar el desatino de no tener en España un Ministerio de Turismo, especialmente cuando tenemos varios Ministerios folclóricos, pero en estos momentos de crisis es cuando ese error se patentiza al máximo.

f) Fobia casposa al Turismo

Cada vez hay menos reparo por determinados políticos en mostrar públicamente su rechazo al Turismo, quizás por vincularlo en su peculiar imaginario al auge del mismo en tiempos de Franco. Se olvidan de su peso en el PIB español, aún más marcado en determinadas regiones, así como de la dificultad de poder variar el tejido productivo de las mismas sin caer en posibilismos utópicos. Es obvio que el Turismo como industria debe buscar permanentemente su perfeccionamiento, incrementado el ingreso medio por viajero, reduciendo el impacto en el territorio y proyectando más desestacionalmente sus efectos. Pero eso debe hacerse desde la experiencia y el pragmatismo inteligente, no desde la demagogia iletrada.

g) Falta de ayudas a la industria turística

Salvando el apoyo a determinadas grandes empresas -y vergüenzas inaceptables como Plus Ultra- el apoyo económico al sector turístico por parte del Gobierno ha sido mínimo. Resulta lacerante ver cómo en el 2008 se salvó con dinero público al sector financiero, principal causante de la crisis, y ahora en 2020 se ningunea al sector turístico, terriblemente afectado por esta crisis sin tener culpa alguna en ella. Esta falta de ayudas directas está lastrando la recuperación del sector.

h) Pocos cambios reales

En FITUR hemos vuelto a ver de nuevo un derroche de fondos público en stands institucionales, en ruedas de prensa y presentaciones endogámicas, y en séquitos interminables. Y no se ha aprovechado la oportunidad para profesionalizar de una vez la Feria y cerrarla al público. Eso hace temer que desde la Administraciones Públicas no se haya tomado buena nota de que esta situación de crisis que vive la industria exige respuestas profesionales lideradas por gente con experiencia y conocimiento del sector.

En fin, seamos optimistas y recordemos a Pablo Neruda, cuando decía “Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.