El Banco de España ha publicado un documento en el que analiza los procedimientos de insolvencia, advierte de que si la moratoria concursal aprobada con motivo de la crisis del Covid se alarga en el tiempo, puede contribuir a una mayor supervivencia de empresas inviables o “zombis” que, sin medidas de sostenimiento financiero como las refinanciaciones bancarias, acabarán por desaparecer en un breve plazo de tiempo.

El organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos cree que sería “conveniente evaluar cuidadosamente” una posible prolongación de esta moratoria, dado que esto podría “exacerbar” la supervivencia de empresas inviables en el mercado, con balances “cada vez más deteriorados”, que provocarían además la acumulación de casos de insolvencia que habrían de resolverse cuando finalmente terminara la moratoria. En este sentido, el Banco de España advierte de que existen evidencias de que la mayor supervivencia de empresas “zombis” en el mercado reduce los beneficios del resto de las empresas, disminuye la inversión y el crecimiento del empleo, desincentiva la entrada de nuevas sociedades y provoca una “mala asignación” de los recursos productivos y pérdidas de productividad. La institución subraya al respecto que aquellos sistemas concursales que facilitan la reestructuración de deudas empresariales y reducen los costes asociados a la insolvencia de los empresarios individuales disminuyen la proporción de capital en manos de empresas “zombis”, lo que a su vez contribuye a elevar la productividad del resto de las empresas.

Estas reflexiones tienen efecto por partida doble en el ecosistema de las startups: Por un lado, la eliminación de la empresas zombies facilita que las startups puedan competir más facilmente, accediendo a clientes y a financiación; y, por otro, las propias startups zombis deben ser las primeras en desaparecer, ya que “contaminan” directamente el espacio de emprendimiento. Por ello, tras un cierto tiempo de existencia, si los hitos del Plan de Negocio, y de sus posibles pivotes, no se cumplen, el emprendedor debe aceptar el fracaso e intentar otro proyecto, y las Administraciones Públicas e inversores institucionales deben ser muy cuidadosos a la hora de otorgar ginanciación o ayudas en forma de premios de innovación o emprendimiento.

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